Cada especie presenta una fisiología diferente y por lo tanto la época y la parte del tejido a muestrear varían de una planta a otra.
En general se puede decir que se debería muestrear hojas recién maduras que hayan finalizado su crecimiento. No deben muestrearse hojas enfermas o que presenten daño, o déficit hídrico. Una vez obtenida la muestra, debe colocarse en una bolsa limpia y con la identificación correspondiente. Y de no llevarse directamente a laboratorio ponerla en heladera. La muestra debe ser compuesta, es decir formada por varias plantas.